
Soy Licenciado en Ciencias de la Informática, me inicie como docente en la EMS en septiembre de 1999, dentro de la estructura del Conalep. Entre como docente en mi aventura de encontrar un trabajo rentable, donde pudiera emplear el aprendizaje adquirido. Al pasar frente al plantel Iztapalapa V, me di cuenta que había un letrero donde solicitaban un profesor para impartir la materia de redes locales, por lo que pase a pedir información. En ese momento me dijeron que había dos horarios disponibles y que tenía que hacer en ese momento junto con otros 8 colegas el examen de oposición. Para mi fortuna al aprobar el examen (el cual era totalmente de aspecto técnico), me quede con una de las posibilidades. Solicite el trabajo por necesidad, mas sin embargo no me incomodaba la posibilidad de estar frente a grupo.
Trabaje en la estructura de Conalep hasta el febrero de 2007 (siempre en el turno matutino) y durante esta etapa recibí en algunas ocasiones capacitación respecto a la docencia, la cual consideró yo, que me ayudo de manera significativa en mis actividades diarias. A partir del 2001 me incorpore al sistema de los CBT’s del Estado de México como docente, en mi especialidad y dentro del turno vespertino. Es ahí cuando yo considero que empecé a realmente tener la vocación de ser docente. Tan es así, que tan pronto me entere de la posibilidad de trabajar en este sistema en el turno matutino, no deje ir la oportunidad y me incorpore en el mismo febrero de 2007. Esta decisión la tome debido a que me percate que en esta área se preocupaban un poco más por la formación docente.
Pienso que el ser profesor es una gran afrenta, pues tienes frente a ti a un grupo de personas que esperan mucho de ti, ya que al verte o conocerte y en relación a la materia que les habrás de impartir, ellas se generan expectativas. Te enfrentas a diversas situaciones en un mismo momento tales como: el nerviosísimo, la inseguridad, la independencia y la autoconfianza. Principalmente cuando inicias. Desde mis inicios como profesor hasta este momento, siempre he sentido que tengo una gran responsabilidad, pues tengo en mí la obligación de preparar a las generaciones futuras, en una profesión (técnico en informática) que en la actualidad resulta ser de gran utilidad. Esta responsabilidad es de gran magnitud, pues no solo influye en una sola persona, sino también en su familia, localidad, estado y porque no, hasta su país.
En un inicio, el ser docente solo significaba para mí un trabajo donde podía desarrollar mi especialidad, pero ahora en la actualidad me significa una forma de vida (de la cual ya no me veo alejado), donde he centrado mis esfuerzos, tan es así que actualmente trabajo en turno matutino y vespertino en la estructura de los CBT del Estado de México. Es más actualmente estoy terminando el último cuatrimestre de la Maestría en Tecnologías de la Educación.
En mis inicios me sentí satisfecho por realizar una función que cuando yo era alumno decía que nunca iba a realizar, por la complejidad que representaba para mí en esos entonces el exponer. Ahora me hace sentir satisfecho el saber que los alumnos pongan atención, no reprueben, que terminen su carrera, que se titulen y que alguno de ellos me haga saber que en sus estudios superiores o su trabajo, aplicaron el aprendizaje que adquirieron durante el semestre de la materia que trabajamos juntos.
Las situaciones que me da insatisfacción son la inasistencia, la distracción, los reprobados, el no lograr los objetivos, el fallar en la estrategia elegida, la falta de recursos, y el no apoyo del área administrativa.
Ahora que me encuentro cursando esta especialidad, me percato que la función de ser docente es aun más compleja de lo que creía (a pesar de que llevo ya varios años realizándola), puesto que no solo se requiere de tener la disposición de serlo, sino de tener una formación pedagógica, no de inicio, sino de manera permanente. Esto es y en mi muy particular punto de vista, que un docente no deja de formarse y por lo tanto de aprender, pero ahora no solo de otros expertos en el área, sino también de las nuevas generaciones y por lo tanto de los alumnos. No hay duda, el proceso de enseñanza – aprendizaje se debe de realizar de manera colaborativa.
